Este blog trata de hacer una análisis sobre la adaptación de un grupo de estudiantes de intercambio e diferentes países concentrados en una residencia de Lima, Perú.
Se inició buscando un choque cultural que resultó no ser tan obvio como se esperaba, y aunque se encontró que las deferencias y los roces eran existentes aunque sutiles, se muestra cómo a pesar de todo se logra un equilibrio y una unidad negoceando identidades.

sábado, 5 de diciembre de 2009

sólo lo usual.

8 de la noche, sales a la cocina a prepararte algo para cenar, entras y ves a alguien en su laptop hablando a su casa (donde es de madrugada), otros preparan café y estudian en la mesa, alguien te ofrece pozole mexicano mientras bebías un café colombiano. Más tarde con los ánimos ya preparados para la fiesta la casa se integra en la sala de televisión. Algunos enseñando a otros a bailar, otros renegando por la música y el baile al que no están acostumbrados, alguien ofrece "soju" koreano para iniciar antes de ir a comprar pisco. Los acentos se mezclan, las costumbres se unen, tan diferentes y sin enbargo tan unidos por la situación en la que nos hemos conocido, entre la necesidad y la curiosidad.

Este es uno de los paisajes típicos que se pueden encontrar en la escuela, una mezcla constante de tradiciones de todo el mundo concentradas en un espacio reducido.
Las personas en la residencia se han adaptado a las diferencias presentes. Es una necesidad: estar en un país completamente desconocido en donde no conocen a nadie, donde si bien son recibidos con amabilidad por su gente les es difícil integrarse debido a las diferencias de idioma e intereses. Llegar perdido a una casa con otras 20 personas igualmente perdidas llega a ser un alivio.

Parte de que la adaptación entre todas estas personas se haya dado tan bien es por que la mayoría son personas viajeras, de mente abierta que ya conocen algunos lugares del mundo o si bien es su primer viaje, estan buscando ese contraste cultural que otros evitan. Si bien hubo culturas mucho más contrastantes que otras, todas tuvieron que adecuar sus costumbres para no provocar choques con los otros, algunas que pudiesen atacar a otra persona o simplemente resultar demasiado impresionante, comida, religiones, música, etc. Un juego de identidades en el que eres orgullosamente de tu país en un momento y en otro dejas de serlo para ser " de todas partes".

Aquí es donde los prejuicios desaparecen, o si bien no lo hacen se disimulan. Todos los integrantes de la casa manifestaron que si bien habían esperado ciertos comportamientos (es imposible no tener una imagen de la gente de un lugar despues del bombardeo mediático en el que vivimos)la experiencia en la casa cambió sus perspectivas, y confirmó algunos más.

Todos cuando viajamos lejos de nuestra tierra sentimos la necesidad de convertirnos en un representante de ésta, queremos que los otros vean de dónde venimos, tratamos de borrar los estereotipos a veces negativos que se tiene, sacamos un orgullo nacional que muchas veces ni siquiera se da cuando estamos en nuestra propia tierra.

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